Despues de pasar unos dias un poco fastidiadillos a consecuencia de la gripe y los catarros, y con varias visitas médicas de por medio, por fin me encuentro con tiempo y ánimo para preparar una nueva entrada.
Continuando con el post anterior, quiero enseñaros unos platos que realicé como soporte para los jabones que regalé estas pasadas Navidades.
Siempre varío la presentación y en esta ocasión se me ocurrió utilizar esta propuesta que os muestro:
Lo primero que hice, como siempre, fué dar varias capas de imprimación para tapar el fondo y dejar una buena base para el anclaje de la pintura.
Después de pintar cada plato con esponja, elegí los motivos que me parecieron más apropiados para los gustos y aficiones de la personas a las que iban destinados; y combiné la técnica del decoupage con el estarcido.
Finalmente una buena dosis de barniz para proteger todo el trabajo salpicando con pintura para dar un aspecto más envejecido.
Es un proceso muy sencillo y resultón para decorar cualquier estantería o incluso para poner unos dulces a la hora del café..
De hecho, yo creo que han gustado más que los jabones y mi madre ya tiene el suyo expuesto en su rincón preferido del salón.
Espero que os haya gustado.
Un beso.
Y para terminar con la entrada de hoy me vais a permitir dedicar estas palabras a uno de los dos grandes tesoros que hay en mi vida y que alegra cada momento de nuestros días. Tres años ya en los que a través de su existencia voy descubriendo de nuevo el mundo que me rodea.


















































